Nana


Cuando Zola escribe Nana (1880) es ya famoso. El éxito que alcanza con La taberna (1877) eclipsa incluso los éxitos del rey supremo, Víctor Hugo, el viejo veterano aureolado por el prestigio del destierro y de la lucha infatigable contra la farsa y el oropel de tramoya del Segundo Imperio. «Nana» es precisamente una gigantesca simbolización y una parodia de ese Segundo Imperio y de su farsa. Un ataque implacable a su mundo.
De cuatro o cinco generaciones de borrachos, de una sangre viciada por una larga herencia de embriaguez y miseria, surge zumbando una «mosca de oro», Nana. Crecida en la calle, criada en el arroyo parisiense, planta de estercolero y fermento del pueblo que corrompe y desbarata «entre sus muslos de nieve» al París burgués y aristócrata. Nana es fuerza de la naturaleza y arma destructora. Una mosca resplandeciente como el sol, libadora de muerte, que entra por los ventanales de los palacios del poder y envenena a los hombres.

Sobre el autor

Émile Zola, escritor francés, nació el 2 de abril de 1840 en París. Hijo de un ingeniero civil italiano que a su muerte dejo a la familia en la pobreza. Se crió en Aix-en-Provence, en cuyo colegio cursó los estudios primarios y conoció a Paul Cézanne también tuvo amistad con Édouard Manet, Camille Pissarro y los hermanos Goncourt. Gracias a una beca se trasladó a París para estudiar en el Liceo de Saint-Louis. No consiguió terminar el bachillerato y comenzó a trabajar como empleado en la editorial Hachette.
Publicó su primera obra, Cuentos para Ninon, aun bajo la influencia del romanticismo, en 1864, y en 1867 presentó Thérèse Raquin, su primera novela propiamente naturalista, un estudio psicológico del asesinato y la pasión. Interesado por los experimentos científicos sobre la herencia, quiso escribir un novela que penetrara en todos los aspectos de la vida humana, dando a esta nueva escuela de ficción literaria el nombre de naturalismo con el que pretendía hacer un análisis científico como los que habían hecho Charles Darwin y Karl Marx.
Escribió una serie de veinte novelas entre 1871 y 1893, bajo el título genérico de Les Rougon-Macquart. Fue calificado de obsceno y criticado por exagerar la criminalidad y el comportamiento a menudo patológico de las clases más desfavorecidas. Algunos de los libros que se ocupan de las cinco generaciones de la familia, alcanzaron una gran popularidad, entre las que destacan La taberna (1877), estudio sobre el alcoholismo; Nana, basada en la prostitución; Pot-bouille (1882), análisis sobre las pretensiones de la clase media; Germinal (1885), relato sobre las condiciones de vida de los mineros; La bestia humana (1890), donde analiza las tendencias homicidas; y El desastre (1892), un relato sobre la caída del Segundo Imperio.
Sus obras posteriores, escritas a partir de 1893, son menos objetivas y más dogmáticas. Entre éstas figura la serie Las tres ciudades (1894-1898), que incluye Lourdes (1894), Roma (1896) y París (1898). Autor también de varios libros de crítica literaria en los que ataca a los escritores románticos. El mejor de sus escritos críticos es el ensayo La novela experimental (1880) y la colección de ensayos Los novelistas naturalistas (1881). En enero de 1898 se vio envuelto en el caso Dreyfus, cuando escribió una carta abierta que se publicó en el diario parisino L’Aurore. Es la famosa carta conocida como J’accuse (‘Yo acuso’), en la que arremete contra las autoridades francesas por perseguir al oficial de artillería judío Alfred Dreyfus, acusado de traición. Tras la publicación de esta carta, fue desterrado a Inglaterra durante un año.
Émile Zola murió en París, el 29 de septiembre de 1902, intoxicado por el monóxido de carbono que producía una chimenea en mal estado.


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Género: Novela | Autor: Émile Zola Costo: GRATIS

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