Ella, hija de la sabiduría

Ella, hija de la sabiduría

La maldición, que alcanza a Ayesha más allá de la Tierra, le enseña que en el mundo donde la Muerte es el Señor, ha sido condenada con el peor de los castigos de los dioses: la inmortalidad. Hija de la Sabiduría y sacerdotisa de Isis, sabe que hay un solo hombre que puede volver a tornarla mujer: Kalíkrates, el guerrero cuyo destino está irrevocablemente unido a “la-que-debe-ser-obedecida”. A través de las batallas del alma y la carne, el héroe descubre la maldad de las artes mágicas que lo llevan ante las ruinas de Kôr.

Sobre el autor

Sir HENRY RIDER HAGGARD. (Bradenham, 1856 – Londres, 1925) Novelista inglés. Se doctoró en Jurisprudencia en Londres, fue alto funcionario del gobierno, y vivió algunos años en Indonesia y África, tras los cuales regresó a Gran Bretaña, donde desempeñó diversos cargos gubernativos. Se le concedió el título de Sir, fue nombrado vicepresidente del Royal Colonial Institute y le fue otorgado el título de KBE (Caballero Comandante, Orden del Imperio Británico).
Su primera novela de éxito fue Las minas del rey Salomón (1885), en parte inspirada en La isla del tesoro de Stevenson. A dicho éxito siguieron enseguida otros como Ella (1887), su continuación, Ayesha, el retorno de Ella (1905) y Las aventuras de Allan Quatermain (1887). Escritor prolífico y constante, fue también autor de una serie de obras históricas, políticas y documentales. Entre sus más de sesenta novelas, algunas publicadas por entregas, destacan Nada the Lily (1892), La hija de Moctezuma (1893), El pueblo de la bruma (1894) y, posteriormente, El anillo de la Reina Shiba (1910), Cuando el mundo se estremeció (1919) y Belshazzar (1930).
Las novelas de Haggard, que era amigo de Rudyard Kipling, son novelas de aventuras, según declaró explícitamente el propio autor en su autobiografía Los días de mi vida (1926). Posteriormente, se publicaron en colecciones del llamado «género de fantasía», pero a finales del período victoriano representaron un renacimiento del romanticismo, relacionado con las tensiones internas y los mitos de las colonias y el Imperio. Era narrativa popular en el sentido más amplio del término, y sirvió como instrumento de propaganda de los ideales imperialistas.
Haggard creía en la misión cultural civilizadora del Imperio Británico, y creó a sus héroes y heroínas según un modelo coherente: belleza y fuerza física junto a nobleza y valor, cualidades que les asemejan al prototipo de ideal épico de virilidad y femineidad. La ambientación exótica, con sus correspondientes descripciones de culturas misteriosas y fabulosas, la presencia de lo sobrenatural y un ágil ritmo narrativo (Haggard no se detiene en introspecciones psicológicas), le aportaron un éxito de público todavía vigente.


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Género: Novela | Autor: Henry Rider Haggard Costo: GRATIS

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